Mundo ficciónIniciar sesiónVer a Meredith en los brazos de Adriano era como ver dos imanes iguales intentar unirse, igual de cabezones, tercos, aún así esa loca mezcla pareció ser suficiente incentivo para que todos dedicaran un silencio de admiración ante el momento. Todos excepto Bianca.
Bianca sintió como la amargura y el malestar se apoderaba de ella sin dar tregua, como cuando uno siente la injusticia de padecer un robo de una de sus mejores pertenencias.—Que o






