111.
Traté de no quedar impresionado con el edificio cuyo garaje solo había podido ver el aparcamiento pero no pude. Supe que era de Hugo de inmediato, ni siquiera necesité buscarlo, ni siquiera necesitaba que nadie me dijera nada.
Más de 100 pisos y la iluminación que venía del cristal era perfecta. De nuevo, traté de no quedar impresionado pero era jodidamente complicado, el lujo se olía de lejos.
Hugo y Amanda salieron primero del coche. Saqué las pastillas, las tragué con lo último de mi jugo de