Cuando Jasmine se inclinó para besar a Álex, el repentino rugido de las aspas del helicóptero inundó el aire. El viento despeinó su cabello y la obligó a protegerse los ojos mientras el helicóptero se cernía hábilmente sobre el suelo, levantando remolinos de escombros por la calle.
Sin perder un segundo, Álex alzó a Jasmine en brazos y se apresuró hacia la aeronave. De un solo impulso logró subir al helicóptero, manteniéndola firmemente protegida contra él.
"¡Vámonos ya!" Gritó Álex sobre el ens