En la acogedora cafetería, Sofía se encontraba sentada frente a Álex y entrelazaba nerviosamente los dedos sobre su regazo.
"Álex", comenzó con voz suave. "Quiero disculparme por todo lo que te he hecho".
Él la miró con amable curiosidad. "¿Por qué?"
Ella respiró profundo. "Me di cuenta de que sufro porque me aferro a cómo quiero que sean las cosas, en vez de aceptarlas como son. Ojalá hubiera escuchado a mi abuelo cuando pude".
Él le ofreció una sonrisa tranquilizadora. "Está bien".
Reuniendo v