DOS AÑOS ATRÁS
El avión tocó el suelo del Aeropuerto JFK con un suave bamboleo, y sentí la ansiedad latir en cada centímetro de mi cuerpo. Dos años. Habían pasado dos años lejos de Nueva York, de mi familia, de todo lo que amaba — pero también fueron dos años de crecimiento, de lucha y de logros. Yo, Avery Bennett, que un día fui solo una chica soñadora, ahora era una diseñadora respetada y, más que eso, una de las espías más discretas de la organización criminal que operaba en las sombras de l