Stella Blake
— ÂżSientes atracciĂłn por mĂ, Stella?
— Claro que no — respondà demasiado rápido, y mi voz flaqueó al final, traicionando cualquier intento de firmeza.
— Estás mintiéndome. — Se inclinó ligeramente, el perfume amaderado llenando el espacio entre nosotros. — ¿Por casualidad estás mojada?
Mi respiraciĂłn se detuvo.
— Apuesto a que sĂ.
Quise decir algo. Quise negarlo, reĂrme, abrir la puerta y salir del coche. Pero mi cuerpo no respondiĂł. Mi pecho subĂa y bajaba demasiado rápido.
Extend