Lo abrazo por la espalda a pesar de las gruesas gotas de sudor que caían por su cuerpo debido a que había cortado muchos troncos para la fogata, una linda y ronca risa se escuchó allí y se fue dando vuelta para quedar frente a ella y ver a su bello ángel a su princesa de nuevo y ella ver otra vez al amor de su vida.
No necesitaron hablar, se besaron con ardor, con lujuria, con amor, ese amor que se demuestran, pero otros quieren arrebatárselos y no están dispuestos a dejarse, se defenderán con