En el campo de entrenamiento amanecía recibiendo a un Iván adormilado porque no pudo dormir bien, pensando en la chiquilla hermosa que se había adueñado de su corazón y con la esperanza de que aquella misiva llena de palabras de amor removieran en algo su cerrado amor para con el otro hombre a lo que susurro.
—Alexander, ojalá ella llegue a odiarte, ojalá no la recuerdes nunca, la quiero para mí, la amo y voy a ganarme su corazón para que tú te quedes en el pasado
Se levantó para vestirse e ir