98. Ver y no tocar.
~Ivette~
Después de preparar las galletas para el abuelo y guardarlas en un frasco, regresé a mi habitación. No soportaba el ambiente tan tenso que se respiraba en la mansión.
Me sentía incómoda, como si lo único que quisiera fuera encerrarme aquí para mantenerme a salvo de todos. Una sensación extraña de vulnerabilidad me oprimía el pecho.
Para distraerme un poco, decidí probarme la lencería que había comprado junto con algunas pijamas que la mujer de la tienda me había recomendado.
Aq