73. Pequeña ilusión.
~Rowan~
Terminamos sentados en un puesto de madera algo desgastado en una esquina concurrida. Nunca he sido fan de la comida callejera; mi obsesión por la higiene me dictaba que esos lugares eran focos de bacterias, pero Ivette parecía dispuesta a cualquier cosa con tal de no regresar a la cabaña. Su miedo a quedarse a solas conmigo después del maratón matutino la había vuelto valiente, así que ahí estaba yo, resignado a tragar lo que fuera para mantenerla tranquila a mi lado.
La vendedora nos