36. Humillación pública
~Ivette~
Ese maldito se hacía ganar el odio con creces. Primero me besaba como si le fuera la vida en ello y después decía que le daba asco. ¿Acaso le pedí que me besara por tanto tiempo? Por poco y me deja sin boca el muy desgraciado.
Cuando regresé al salón, sentí los ojos de todo el mundo clavados en mí, pero no iba a salir huyendo. Tenía que mantener la compostura y seguir siendo la protagonista de esta noche hasta que Rowan se dignara a volver a mi lado. Debía aguantar.
—Criatura —Uriel