35. Dos grandes problemas
~Rowan~
La besé por pura rabia al principio, harto de sus amenazas y de que intentara jugar con mi mente, pero a los pocos segundos me vi incapaz de despegar mis labios de los suyos. Sabían dulces —no sé si por el brillo labial o por ella misma— y eran exasperantemente suaves y carnosos.
Me llené de irritación al notar que no me correspondía; era demasiado torpe y parecía que se estaba ahogando. Sus manos apretaron mi camisa con fuerza, intentando seguirme el ritmo y cumplir con el papel que n