31. Beso robado
~Ivette~
La cara se me puso roja de vergüenza cuando vi a Rowan plantado en mi puerta. Pensé que era Flor, ya que le había pedido que viniera conmigo y ella había ido a arreglarse un poco.
Me bajé la blusa rápidamente, cubriendo la piel que quedaba a la vista. La expresión de Rowan no tardó en volverse burlona, llena de esa arrogancia que tanto detestaba.
—¿Qué te preocupa? ¿Que por arte de magia te vea como mujer y se me ocurra hacerte algo? —escupió—. Descuida, eso no pasará.
—¿Qué demonios