capítulo doscientos veinticinco
A unos cuantos pasos de donde estaba pudo divisar a la perfección al dúo amoroso ya sentados en la mesa donde mayormente comían, estos estaban en la misma posición que siempre, pero juntos, ya con el desayuno de ambos puestos en la mesa, mientras ellos reían y comían las tostadas, tomaban el café recién hecho lleno de espuma. Levantó la mano mientras sonreía con felicidad y caminaba hasta la mesa donde ellos estaban solo para sentarse en la silla de la esquina, esperando a que la chica encargada