—¿Fuiste tu?—Preguntó apoyando sus manos en el piso, queriendo ejercer fuerza para separar su cuerpo de la tierra. Una pequeña risa salió de la ojinegra, quien tenía un aspecto más salvaje, April ya estaba entendiendo poco a poco lo que realmente estaba pasando…quien era el enemigo.
—¿Yo? No, yo no mate a tu omega. Fue el médico, en quien tanto confiabas, sol