—Es mejor que vayamos a dentro, ya son la una y veinte y el guiso esta hecho.—Sonrió mientras sovaba sus manos en un intento de calentarse, un jadeo de sonmbro hizo que April inclinara su cabeza hacía la rubia, quien ahora se encontraba siendo observada por todos, pero eso no le importo y casi corrio hacía la pelinegra que la veía extrañada.
—Diosa Luna, guiso...¿Tiene chorizo colorado?—Preguntó anciosa, mirando hacía las puertas que se encontraban abiertas ante el descuido de los dueños y su s