Vestidos y conjuntos por montón, sacaba Ester de su armario y no podía creer que todos le quedaban algo ajustados, más de lo normal, había reducido su alimentación para no seguir subiendo de peso, aun así e increíblemente, veía como su cuerpo seguía su rumbo.
—¿Qué me pasa?, ¿Será la comida de aquí? O ¿el clima? —Se preguntaba Ester, viéndose al espejo una y otra vez, tocaba sus caderas y veía su trasero.
No se le quitaba de la cabeza que su cuerpo seguía cambiando.
—¡Uy!, qué vista más ric