La noche estaba fría y el aire tenía ese peso que anunciaba una tormenta. Observé la calle desierta desde el umbral de ese bar, cuando sin dudarlo pensé en hablar nuevamente con Estela, como si la humillación de la tarde no hubiera sido suficiente.
Mientras un sinfín de pensamientos atravesaban mi mente. Había descubierto la verdad por casualidad, algo que nunca habría esperado de ella. Estela estaba embarazada y me lo había ocultado, como si no tuviera derecho a saberlo, como si no fuera asunto