Alison llegó a su apartamento, cerrando la puerta detrás de sí con un suspiro pesado. Sus pensamientos se enredaban, y cada vez que intentaba aclararlos, las palabras de Ophelia regresaban para atormentarla. Todo el camino hasta casa había sido un intento fallido de entender por qué sentía que la psiquiatra le había dado un ultimátum. ¿Era verdad que solo le recordaba a Estela? ¿Quien demonios era Estela? ¿Era cierto que, en lugar de ayudarlo, solo le causaba daño? eran preguntas que Alison se