Zane no podía retirar la mirada de encima de Alison, estaba atrapado por el brillo de sus ojos y el deseo que emanaba de su ser.
Soltó sus manos para poder sentirlas quemando sobre sus fuertes brazos, mientras que sus piernas rodeaban su cintura al tiempo que él la pegaba contra el ventanal y la embestía con fuerza de esa forma, frente a la luz de las estrellas y edificios aledaños. Cada caricia, cada susurro entrecortado, lo acercaba más al abismo de sus propias emociones.
Se sentía tan vivo