Pensó que hablar con ella seria caótico para el pero Berlin se lo ponía fácil, había pensado ideas fatalistas que se estaban desarmando en el aire con la actitud avariciosa y de gran codicia, en especial porque hablar con Berlín era confirmar que estaba dispuesta a todo lo que fuera necesario por dinero, ella no era pobre pero el impulso económico que le daba la familia Muster era otro nivel.
-Nicolae, de verdad, de verdad estoy muy arrepentida- Inicio su discurso con tono dulce y gentil.
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