Ann abandono el hospital, no hubo voz ni alegatos de Martin que la detuvieran, iba decidida, sabía que tendría poder ahora mismo, no había agarrado su teléfono, pero si había guardado las llaves de su auto en los bolsillos de sus vaqueros.
Su mente estaba enfocada, iba segura de que haría en los próximos días, especialmente porque ahora los heriría a ambos de la misma manera.
No sabía explicar la sensación de desasosiego que la inundaba mientras se sentaba en el asiento del piloto, encendiendo