La abuela había invadido los aposentos de los recién casados, se sorprendió a sí misma viéndolos dormir abrazados, la escena la dejo absorta, ella no era tonta y sabía que el gemelo que salía y mantenía una relación estrecha no era quien ahora la arrullaba entre sueños, sosteniendo la cabeza colmada de cabellos negros, quien se encontraba agarrada firme contra su pecho.
Se veían muy calmados y tranquilos, sus respiraciones suaves que se perdían en el ambiente los leves suspiros que soltaban ent