Ann estaba disfrutando la vista, sentía su mente despejada y es que la descarga de emociones que experimentaba contribuía a su sensación de bienestar, se sentía plena, libre.
El viento hacía volar su cabello y golpeaba su rostro con fuerza haciéndola sentir viva, fresca. Nuevos horizontes se mostraban en su vida, así como el sol caía en el atardecer. Tenía la seguridad que el día de mañana volvería a brillar con intensidad, esas eran las promesas del futuro.
Al cambiar el semáforo a verde pisó