-Amaria ver tu cuerpo atrapado entre otros dos, y yo, en el sofa de la esquina visualizando como te tocan y te hacen suyo- Le describió la escena en su oido y luego poso sus labios en la piel sensible de su cuello.
Recordaría la cara de Nicoale como el gran tesoro que guardan los piratas al encontrar algo que atesorar para futuro venideros, es que era oro puro.
¡Dios! El panico era visible sobre lo que le habia planteado, casi podia ver los pensamientos volando a su alrededor.
-Solo quiero irme