La llegada a la empresa fue de miradas curiosas, susurros, comentarios y analisis desesperados de la cara del hombre, estaba claro que habian pasado cosas que el no se habia enterado, la incomodidad era mucha.
Las cosas iban mejor que nunca, por lo menos lo podia afirmar con su relacion con la pelinegra, solo faltaba poder llegar a un buen punto con su hermano, que para su mal se rehusaba a poder entender que cada uno era dueño de sus acciones.
Mientras sus manos acunaban su rostro, apoyado en