—¿En qué tanto piensas niño tonto? No deberías preocuparte por nada, tendrás todo lo que el tiene y más, sin ningún esfuerzo ¡Bueno uno pequeño! Abrir las piernas para mí cada que desee y sin chistar, además ahora tienes que servir a la señorita Conrado, ella será una pieza clave en todo lo que pienso hacerles pasar a esos mocosos insolentes que creen que pueden pasar por encima de mí.
Al llegar a la sala de espera para poder tomar un pequeño paseo vi el semblante de mi esposo y no me agrado ¡N