Termino el examen final, Agustin estuvo estresado por eso, tanto que se había acumulado en su cuerpo se reflejó, le dolía todo, como si un camión hubiese pasado encima de él. Se encerró en el cuarto sobándo su cuello, tenía que descansar, imagino lo agotado que se sentía, mas tarde volvera a hablar como loro y no parara, para contarme como le fue
—Sheyla, tu padre está aquí.
—¡Porque hacerlo esperar! Hazlo pasar enseguida y tomaremos café, ¿Puedes pedir que despierten a mi esposo?
—Si Sheyla,