Un encuentro erótico dentro del auto era algo realmente excitante, sobre todo para Dorian, con el peso de su esposa sobre sus muslos. La respiración de ambos aumentando, la piel erizada del cuerpo de la mujer que temblaba bajo su toque. Definitivamente la idea de dejar todo de lado y echar el asiento hacia atrás y tener sexo desenfrenado, aun en la vía pública, era la que empezaba a tomar lugar con más fuerza en su cabeza… cuando su celular vibró en el soporte del auto.
Dorian soltó los labios