Dorian se puso delante de ella y la recorrió de arriba abajo, la ropa abrazaba el cuerpo de ella y se marcaba el valle de sus pechos junto a sus pezones, y el volumen de sus muslos casi desnudos. Su mirada casi se la comió, pero ella estaba tan nerviosa que apenas se dio cuenta.
-Acuéstate- le dijo él separándose y caminando hacia la mesa agarrando dos cosas sobre esta.
Elena temblaba un poco tanto de los nervios como de la incertidumbre. Iba a tener sexo. No era estúpida. Sabía que se hacía, a