Kate lanzó una rápida mirada hacia Victoria, que seguía sentada en el sofá, intentando recuperar el control de su respiración.
—Dígale que iré enseguida.
El guardia hizo una leve inclinación de cabeza y se marchó.
Kate cerró la puerta con cuidado.
—Quédate aquí. Nadie entrará sin mi permiso.
Victoria asintió en silencio.
No tenía fuerzas ni siquiera para responder.
Mientras tanto, al otro extremo del estudio, Gabriel Knight levantó la vista de los monitores al notar el movimiento inusual de per