Victoria salió de la casa sin saber realmente a dónde iba.
Las lágrimas le nublaban la vista mientras apretaba el volante con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos. El motor rugía mientras el auto avanzaba por la autopista, demasiado rápido, demasiado cerca de los otros vehículos.
No escuchaba los bocinazos.
No veía las luces.
Solo podía escuchar una y otra vez aquella imagen que se negaba a desaparecer.
Ethan.
Ethan con ella.
No era una aventura cualquiera. No era una mujer que pu