Ethan permaneció de pie junto a su escritorio después de que Victoria abandonara la oficina.
Todavía podía sentir la tensión del enfrentamiento.
Nunca la había visto así.
Victoria siempre había sido tranquila. Había soportado sus largas jornadas, sus reuniones interminables, sus viajes y hasta los momentos en los que él apenas tenía tiempo para mirarla.
Pero aquella mujer que acababa de salir de su oficina no era la Victoria que conocía.
La puerta volvió a abrirse.
Robert Adler entró con una ca