El viaje había sido insoportablemente sofocante.
Para cuando el coche finalmente se detuvo, Elara sentía que apenas podía respirar. Sin pensar, se apoyó en Victor para sostenerse, pero en el momento en que se dio cuenta de lo que había hecho, se tensó y se apartó rápidamente.
No esperaba que el coche estuviera tan lleno… tan abarrotado que se habían visto obligados a estar pegados el uno al otro, con los cuerpos prácticamente unidos.
Y aun así, el cansancio no entendía de orgullo.
En alg