Veinticinco años después de la rendición rusa.
El mundo integrado estaba prosperando.
No perfectamente. Nunca perfectamente.
Pero genuinamente bien.
La generación puente era ahora la generación de liderazgo.
Sophia, a los cincuenta y ocho años, seguía liderando el Consejo de Principios Integrados.
Pero se estaba preparando para dar un paso al costado.
Para pasar el liderazgo a la siguiente generación.
A las personas que habían nacido dentro de la integración.
Que nunca habían conocido un mundo