40. Pagarás por ello
El que atendió la llamada fue Wil, quien tuvo que salir de la sala de proyecciones, porque en ese instante el señor Koch estaba parado frente a varios directores, pidiéndoles soluciones y no sus acostumbradas excusas.
—¡Necesito hablar con el señor Koch! —pidió Raymond tan solo escuchar el timbre de voz del otro lado de la línea.
—Es imposible en este momento, pero dígame, yo le paso el mensaje —Wil escucho el apremio en la voz del hombre.
—¡Es urgente! ¡Dos hombres... acaban de raptar a la señ