37. Arrebato
El viaje de regreso al pent-house, fue todo menos confortable, incluso el chofer fue capaz de sentir la atmosfera que le rodeaba.
Harper ya había cambiado de brazos, por lo que Samantha no tenía mucho con lo que distraerse, miraba al exterior por la ventanilla sintiendo que la cara le flameaba.
Nunca imagino que el señor Koch le daría aquel beso, aún persistía una sensación extraña en sus labios, y aunque quería tocarlos no podía hacerlo, sus manos estaban reflejando su ansiedad.
Morgan no h