Enrico todavía se encontraba en shock, lo que había descubierto la noche anterior en su departamento todavía no podía procesarlo del todo.
Apenas y se había acordado de poner a cargar a su celular dejando de lado las llamadas y notificaciones que empezaron a llegar a él nada más lo encendió, nada más lo tomó en sus manos. Su cabeza era un caos, un completo desastre, un rompecabezas con todas las piezas a su alrededor esparcidas.
¿Cómo diablos había sido tan estúpido al no darse cuenta quien era