45. ¡Dije que te calles!
— Conocí a mi prometida.— mencionó Gregory para luego beber un buen trago de whisky
— ¿Vas a casarte?—Un frío intenso recorrió la espalda de Amanda, tuvo que controlarse para no cuestionarlo, por eso, era el hombre que no quería ataduras, aunque era solo por su lado porque ella debía permanecer casta y pura para cuando a él se le antojara tocarla.
— En unos años si, con la hija del socio mayoritario de mi padre— Gregory suspiró y se acomodó mejor en el sofá manteniendo la botella bien sujeta p