37. No iremos a casa.
Casi se echa a llorar tras Enrico salir de la oficina, el miedo recorría su cuerpo, como veneno por sus venas. Desde que se había comprometido con Enrico ella había empezado a cambiar, ahora era consciente de que no era única, mucho menos especial, toda su arrogancia se había desaparecido poco a poco, era como si estuviera despertando a un nuevo mundo. Al mundo de Enrico. No era que fuera abusada o maltratada por su futuro esposo, pero no por eso el miedo que sentía recorrer en su cuerpo era in