CAPÍTULO 2: LECCIONES DE POLLA
PUNTO DE VISTA DE EMILY
Lo intenté. Lo intenté de verdad. Pero era tan grande, abriéndome centímetro a centímetro, que el ardor me nublaba la vista.
Mis uñas arañaban la madera mientras jadeaba, el cuerpo temblándome por el esfuerzo de tomarlo entero.
—Buena chica —gruñó, sus caderas por fin pegadas contra mi culo. Se quedó así un largo momento, dejándome acostumbrarme, su aliento áspero contra mi cuello. Entonces, de repente, su mano cayó otra vez sobre mi culo,