La gente despavorida corre a toda velocidad a esconderse, debido al enfrentamiento a balazos entre Donato, sus sicarios y Giancarlo, rompiendo cristales, atravesando paredes, el hotel se ha convertido en una auténtica batalla campal. Giancarlo desde uno de las habitaciones, reposa con su M4 y dispara fuego sin cesar a su excompañero, mientras que Donato se mueve de un coche a otro esquivando las balas y buscando cobertura hasta adentrarse en el hotel, Donato percata las escaleras de emergencia