Pronto el rostro del jeque se tornó terriblemente amoratado, su cuerpo se convulsionó con estertores y cayó en el piso junto a la cama.
Mientras Eva parada frente a él, lo miraba con total desprecio, cuando vio qué el hombre ya no se movía, comenzó a gritar terriblemente mientras las lágrimas escurrían por su rostro.
—Auxilio, alguien, ayuda, por favor.
Gritaba con todas sus fuerzas, pronto dos guardias entraron, al ver a su jefe en el piso trataron de reanimarlo sin conseguirlo, se llevaron a