—¿Podemos jugar mamá? Ya hemos comido.
—Claro hijo, vayan.
Los niños corrieron hasta los juegos infantiles, desde donde estaban podrían vigilarlos.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —Se dirigió muy seria al italiano, necesitaba saber qué estaba pasando.
—Sí claro.
—¿Qué es lo que está pasando? Porque me queda claro que algo pasa.
—No pasa nada, ya te lo he dicho, ¿Por qué lo preguntas?
—Porque has cambiado, ya no eres el mismo conmigo.
—Perdón, si te ha parecido, traigo demasiadas cosas girando den