Minutos después el auto se estacionó frente a su casa, Eva se quitó el cinturón de seguridad y se acercó a besarlo.
—He deseado hacer esto desde que te vi en el club.
Mario correspondió al beso, aunque no era de su agrado.
—Me tengo que ir a descansar.
Eva bajó del auto, se sentía feliz, esta vez no dejaría que se alejara de su lado.
Por la mañana, Mario estaba muy inquieto en su oficina, esperaba que le llevarán los resultados de la prueba de ADN, no tenía ni idea de lo que se trataba, pero qu