Stephanelle se quedó paralizada.
Por más que la miraba, su mente se negaba a aceptar lo que estaba viendo.
—Eres tú…
Evelyn no parecía sorprendida ni preocupada. Simplemente le dirigió una mirada tranquila.
—Sí.
Ben reaccionó de inmediato. Sacó su arma y la apuntó hacia ella.
—Aléjate de mi hermana.
Evelyn no se movió ni un centímetro.
Miró el arma y luego a Ben.
—Si hubiera querido hacerle daño, nunca habría llegado hasta aquí.
Steve apretó la mandíbula.
—Entonces deja de jugar con nosotros y