El vídeo se reproducía en la pantalla de mi teléfono como una pesadilla que no podía pausar.
Ahí estábamos, meses atrás, en el salón del ático. Las manos de Ethan en mi cintura, mis brazos rodeando su cuello, besándonos como si el mundo se estuviera acabando. La grabación era clara. Nítida. Indudable.
Ethan lo observaba por encima de mi hombro, con el cuerpo completamente inmóvil a mi lado en la cama del hotel.
¿Quién demonios tiene esto? susurró. Su voz era baja, temblando de rabia y miedo.
No