Di a luz al hijo de un mafioso
Di a luz al hijo de un mafioso
Por: Lisa
1.

Violette salió del baño con las piernas temblando junto con todo su cuerpo, el sudor frío recorría su piel que se había tornado pálida, un fatalismo implacable la sacudió obligándola a incorporarse, temblorosa.

Al verla salir en aquel estado Cano se asustó aún más, sujetándola de los hombros antes de que Violette fuera a desvanecerse entre sus manos le preguntó:

— ¿Qué ocurrió?

Violette pasó saliva. — E-es positivo.

Cano avanzó lentamente hacia ella, manifestando la misma sorpresa mezclada con terror que surcaba su rostro. — ¿El qué? — Ya sabía a lo que se refería Violette al afirmar que salió positivo, sin embargo trataba de convencer a su subconsciente de que no era cierto.

Así fue hasta que Violette, acongojada, sacó a relucir entre ambas la prueba de embarazo con el resultado positivo.

— ¡Maldición! ¿Por qué tiene que ser justo ahora que ese imbécil desapareció? ¡M****a! — Cano se abstuvo de golpearse la cabeza contra la pared, llevándose las manos al rostro con exasperación en su lugar. — M****a, Violette ¡Con un demonio!

— ¿Puedes dejar de tratarme como si únicamente fuera mi culpa? Concebir un bebé es trabajo de dos personas. — Necesitó de un momento para sentarse, sigue contemplando la prueba de embarazo positiva mientras piensa en lo estúpida que es por sentirse ilusionada. — ¿Es posible.... Ocultar mi embarazo?  

El sonido de Cano golpeando la pared la interrumpió.

 ¿Dónde crees que estamos? ¿En una telenovela donde la protagonista es capaz de ocultar nueve meses de embarazo solo porque se puso ropa holgada? Piensa con la cabeza. Si esa mujer descubre que estás embarazada con su terrible sexto sentido definitivamente va a sacarte ese bebé con sus propias manos. — Advirtió, pero intenta calmarse. — Solo hay una cosa que podemos hacer en este momento.

— ¿Qué cosa?

— Tú no tendrás a ese niño.

— ¿Perdón? Algo como eso… No soy capaz, Harvey va a entend…

— No seas ingenua, Violette ¿De verdad crees que va a aceptar esto solo porque te había estado mostrando un poco de bondad luego de traerte aquí y tratarte como a una prostituta? Ha estado fuera desde hace dos meses, no dudará en pensar que tuviste una aventura.

Violette se quedó callada porque simplemente Cano tenía razón, el despiadado de Harvey jamás aceptaría a su propio hijo, él mismo era capaz de deshacerse de él con sus propias manos.

Si quería evitar una tragedia quizá debía hacerle caso a Cano.

***

— ¿Qué debería hacer ahora?

No lograba conciliar el sueño, en la inmensidad de aquella cama dentro de aquella aún más grande habitación seguía sintiéndose solitaria ahora que Harvey no estaba durmiendo a su lado, haciéndole compañía y diciéndole que todo estaría bien.

Aunque el trabajo de Harvey iba en contra de todos sus principios éticos y morales sabía que no era una mala persona, él no decidió en qué clase de familia nacer, hacía todo lo posible por sobrevivir a su manera dentro de un lugar donde todo era matar o morir.

Y por eso Violette estaba convencida de que él la protegería.

— Este bebé no es una maldición para nosotros. — Se dijo a sí misma, levantándose de la cama y abrigándose antes de salir de la habitación.

Sin embargo Joy –La ama de llaves- la interceptó apenas abrió la puerta.

— ¿A dónde va?

Pero Violette no se quedó para escucharla regañarla por ir a toda prisa durante la noche y sin sus zapatos puestos, en lugar de detenerse le contestó con la voz alzada mientras se alejaba:

— ¡Intentaré llamar de nuevo a Harvey, hay algo muy importante que quiero decirle!

Tenía que ser rápida antes de que alguien más se lo hiciera saber.

Violette corrió tanto como pudo por los pasillos, todo se acabaría si alguno de los miembros de aquella casa la encontraba, por lo que necesitaba llegar hasta el teléfono fijo que estaba en la cocina antes de ser descubierta y enviada a la habitación a recibir un castigo por desobedecer los horarios para dormir.

La cocina abarcaba una habitación completa ubicada en dirección opuesta a la habitación donde ella dormía, Violette podía escurrirse tanto como quería, conocía perfectamente cada pasillo y pasadizo secreto de aquella inmensa prisión a la que llamaba hogar.

Cuando llegó a la cocina habían personas charlando, tuvo que ocultarse detrás de un muro para evitar ser vista y escuchar un poco más la conversación:

— Es la primera vez que el señor Harvey tarda tanto con sus negocios — Dijo la primera empleada — ¿Y si le pasó algo?

— Es imposible, él mismo nos dijo que no sabía cuándo regresaría. — Añadió una segunda.

«¿Harvey les dijo eso?»  No pudo evitar pensar Violette, a quien Harvey no le había comentado nada al respecto.

— ¿Eso quiere decir que tenemos que hacernos cargo de esa mujer hasta que regrese? — Habló la tercera empleada que estaba. — La señora Shanon no estará feliz con eso.

La primera empleada se cruzó de brazos al contestar:

— ¿Y crees que el señor Harvey si lo estará ahora que sabe que Violette está embarazada?

Violette se quedó en blanco al escucharla.

«¿Y-ya lo sabe…? ¿C-cómo?» Se preguntó, recargándose en la pared. «¿Y aun así no se ha comunicado conmigo?»

— Me sabe mal por ella — Manifestó la segunda empleada — Cree que el señor Harvey no ha tenido contacto con nadie desde que se marchó por cuestiones de seguridad cuando la verdad es que recibimos una llamada suya dos veces por semana, la señora Shanon habla con él a diario incluso.

Luego, la tercera empleada soltó palabras realmente duras:

— ¿Por qué deberíamos sentirnos mal por Violette? Ella misma se metió en este problema al meterse en la relación del señor Harvey y la señorita Michelle. Debería estar agradecida de que le dejen vivir en esta casa como una refugiada.

— Su cuerpo ya no servirá más para el señor Harvey ahora que se hinchará como pez globo, probablemente la corran de inmediato.

— ¿Qué no sabías la última noticia? El señor Harvey nunca se fue a trabajar, al parecer durante su último encargo conoció a una dama que le llamó la atención, por lo que sé su nombre era Miranda.

— ¿Cómo supiste eso?

— Douglas los vio besándose.

— ¡No puede ser!

— ¿Y sabes qué dijo cuándo se enteró de que Violette estaba embarazada?

— ¿Qué dijo?

No hubieron palabras, el gesto que hizo la empleada al pasarse el dedo pulgar por el cuello como representación de una muerte súbita lo dijo todo.

La charla de las tres empleadas se detuvo con el sonido de un cristal rompiéndose.

— ¡¿Qué fue eso?!

Pero Violette ya no estaba en la escena cuando fueron a averiguar quién había hecho el ruido.

Corrió tan rápido como sus descalzos pies se lo permitieron, no podía pensar en nada más que «¿Cómo pudo haberme hecho esto?»  mientras la mirada se le nublaba por las lágrimas, un lloro repentino, un hipo asfixiante que brotó de su garganta, una queja furiosa. De pronto por fin se detiene y, durante un minuto de silencio, estalla en un súbito llanto lamentable.

Cano, que escuchó el llorar de Violette resonando por los pasillos la encontró arrinconada y abrazándose a sus piernas, no tuvo valor para acercarse, Violette sintió su presencia e imaginándose el porqué de su distancia, habló:

— Ya lo sabías.

Cano pasó saliva.

— Lo siento, escuché que el otro día usted se desmayó y le hicieron una prueba pero no lo quise creer.

— Sabes que no estoy hablando de eso — Murmuro Violette.

— ¿Perdón?

— ¡Sabes que no estoy hablando de eso! — Gritó — ¡Sabías que Harvey llama todos los malditos días y no me lo dijiste! ¡Sabías que tiene una amante y que él ya estaba enterado de mi embarazo y que le parece una desgracia! ¡¿Por qué siempre soy la última en enterarse de cualquier cosa en esta m*****a cárcel?!

— Violette, por favor cálmate — Cano intentó neutralizarla, no podía contra los forcejeos de Violette.

Más bien, no quería verse en la obligación de tener que calmarla.

— ¡¿Por qué no me llamó?! ¡¿Por qué habla con todos menos conmigo?! El dijo que… — Violette se sorbió la nariz — Dijo que yo era especial para él…

Su corazón se estrujó al darse cuenta de que nuevo había creído y tenido una fe ciega en las mentiras de Harvey, otra vez fue engañada por la misma persona.

En medio de su llantén apareció la maldad personificada, Shanon, la medio hermana mayor de Harvey.

— Eso es porque no quiere hablar contigo, querida Violette.

Cano se interpuso entre ambas.

— Déjala en paz, Shanon. Nada de esto tiene que ver contigo.

Pero Shanon no pensaba lo mismo. — Qué más quisiera que no tener que ver sus desagradables caras pero lamentablemente he venido con una misión encomendada por el mismo Harvey. — Apenas tronó sus dedos tres figuras emergieron desde las sombras: algunos de sus perros guardianes a los que numeraba.

0, 2 Y 7 fueron los que aparecieron.

Mientras 2 bloqueaba la posibilidad de que Cano fuera al rescate 0 y 7 sujetaron a Violette, quien mostró batalla.

 — ¡¿Qué clase de sucia treta estás tramando, Shanon?!

Shanon se giró a mirar a la doblegada Violette, sentía lástima por aquella pequeña cosita miserable. — Harvey me pidió que me deshiciera de algo que le estaba molestando: Tu hijo.

***

’Clínica X’’

Se encontraba en un lugar retirado de la ciudad, un sitio donde nadie causaría disturbios, la clínica estaba vacía debido a las horas de la madrugada, el momento perfecto para que los gritos de piedad de Violette mientras era arrastrada hacia el quirófano fluyeran.

— ¡Por favor no, se los suplico, déjenme ir por favor! — Violette se resistió tanto como pudo a recibir la Anestesia, lanzó patadas, puños y mordidas al personal que, movidos por el dinero y las amenazas de Shanon, hacían el intento por someter a la temeraria Violette luchando por la supervivencia de su bebé. — ¡No quiero! ¡No!

Antes de que las pinzas entraran en su cuerpo un sonido metálico dejó en silencio la sala de urgencias, Cano, que había robado inyecciones de Anestesia se había encargado de poner a dormir al doctor y a las dos enfermeras.

— ¡Cano!

Ella soltó los amarres que mantenían a Violette unida a la camilla del hospital tan rápido como pudo, ayudándola a ponerse de pie.

— Mírame bien, Violette. — La sujetó de los hombros, ambas estaban temblando — Cuando escuches que todo esté en silencio huye, huye Violette. Huye tan rápido y tan lejos como te lo permitan tus pies y nunca jamás regreses. Hagas lo que hagas tú tienes que sobrevivir y tu hijo también ¿De acuerdo? Harvey está furioso y si te encuentra te degollará, es por eso que tienes que marcharte ahora que he creado la oportunidad.

— ¿Qué pasará contigo?

Cano no le contestó, en su lugar empujó a Violette dentro del armario donde se guardaban las batas de medicina.

 ‘’¿Quién no tardará en llegar?’’

La pregunta no alcanzó a salir de su boca para cuando Cano ya había cerrado la puerta.

Violette quedó a oscuras, escuchando las voces gritando en el exterior, hablando en otro idioma, pudo escuchar la voz de Cano enojada mientras todo se sacudía en los alrededores.

Al final un disparo lo dejó todo en silencio.

Tal y como Cano se lo había dicho, salió.

— ¡CANO! — El grito desgarrador salió desde lo más profundo del alma de Violette cuando la vio, corrió hacia ella y la sostuvo, Cano tenía un impacto de bala en el pecho, cerca del corazón.

— No tardará en llegar, tu único deber es sobrevivir. — Murmuró Cano con sus últimos alientos de vida — Aléjate de esta m****a… Violette, tú… Mereces ser feliz… Vivirás.

— Por favor, por favor no te mueras, Cano ¿Qué voy a hacer yo sin ti? Cano, por favor — Hipó Violette con el cuerpo sin vida de Cano entre sus brazos — El bebé tiene que conocer a su tía… Serías una tía genial, por favor… Eres todo lo que tengo, no me dejes tú también.

El abismal silencio en Cano le dejó un hueco profundo en el corazón.

Lo último que hizo fue cerrarle los ojos, llorando sobre su lecho de muerte Violette se despidió una vez más de su querida amiga y salió.

No sabía a dónde iba, tampoco dónde estaba, todo lo que podía ver solo eran calles sin sentido y zonas boscosas, pero jamás se detuvo, aquella noche, gracias al sacrifico de Cano por fin pudo liberarse de los grilletes que la mantuvieron atada a la casa de Harvey por tanto tiempo.

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