Cherie le preguntó: “¿Dónde está tu casa? ¿Quieres que te cargue?”.
Retoño de Porotito le dijo: “Estoy bien, Porotita Dulce. Mi casa está cerca. Puedo ir a casa sola”.
Cherie de repente se acordó de que Whitney todavía la estaba esperando.
Ella miró sus alrededores. Era plena luz del día y había cámaras por todos lados. Nadie se atrevería a secuestrar a Retoño de Porotito.
Ella dijo: “En ese caso, será mejor que te cuides”.
“De acuerdo. No te preocupes, Porotita Dulce. Soy una niña lista”