Cherie le devolvió el kit de primeros auxilios a Boyle y le dijo con frialdad: “Hay un espejo en el baño. Puedes hacerlo tú mismo”.
Boyle la abrazó por detrás tan pronto como ella se dio la vuelta. Él dijo en un tono indefenso pero burlón: “Mírame. Por favor, ten piedad de mí”.
Una sonrisa cariñosa pasó por el rostro de Boyle cuando él dijo eso.
Cherie abrió la boca y quiso decir: ‘¿Cómo puedes ser tan desvergonzado?’.
Sin embargo, Boyle ya la había agarrado del hombro y le había dado la